sábado, 24 de abril de 2010

La silla vacia.


La silla vacía.

El P. Pedro era un celoso sacerdote que atendía pastoralmente una numerosa y heterogénea comunidad cristiana.

Un día llegó un joven a su oficina y le pidió que por favor fuera a visitar a su padre que se encontraba muy enfermo y se sentía muy sólo.

El P. Pedro de muy buena voluntad accedió al pedido del joven y al llegar a la casa indicada vio que en el dormitorio había junto al lecho del enfermo una silla vacía.

Le preguntó al enfermo si alguien le había avisado que vendría a verlo …

Él respondió que no sabía que habían llamado a un sacerdote y que el motivo de tener junto a su lecho una silla vacía ,no sería fácilmente comprendido y que si lo supiera su propio hijo lo creería loco…

Siempre he tenido problema para orar y fácilmente se me olvidan las oraciones…

Pero alguien me recordó que Jesús prometió estar en su Iglesia y con cada uno de nosotros hasta el fin del mundo… Desde ese momento dejé junto a mi cama una silla vacía para

esperarlo y muchas veces paso horas enteras conversando con Él…

El Padre lo felicitó por esa manera de 0rar y que siguiera haciéndolo ya que era la mejor oración. El enfermo quedo muy reconfortado por ese consejo del sacerdote…

Tiempo después su estado empeoró y su hijo se apresuró en venir a despedirlo.

Vio que su padre conversaba familiarmente

Con alguien que ocupaba la silla vacía y que finalmente terminaba recostando su cabeza en la silla vacía …Y se durmió plácidamente con la mirada fija en la Eternidad

RECOPILADO POR EL

P.RENATO ALVAREZ LIZAMA.

MISIONERO REDENTORISTA.

CONVENTO SAN ALVFONSO.

CAUQUENES-CHILE..

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